miércoles, 7 de abril de 2010

Enfermedades de 1810

Aprovechando el Bicentenario de la Revolución de Mayo, vamos a comenzar con una serie de artículos sobre cómo era la sociedad en 1810. En este artículo nos centraremos en la salud de 1810, o sea las enfermedades que se producían en el Virreinato del Río de la Plata para los tiempos previos a la Revolución de Mayo.

Maletín de médico, siglo XIX Cabe aclarar que por aquellos tiempos Buenos Aires también era húmeda, y al parecer lo era más que ahora, o por lo menos a los españoles y extranjeros les costaba acostumbrarse.

Por eso muchos cronistas se quejan del viento húmedo que cala los huesos, y predispone al reumatismo. También eran muy comunes las fiebres de todo tipo y el llamado mal de garganta.

También abundaban los problemas de caries dentales, esto seguramente por el exagerado gusto de los porteños por los dulces. Por eso era normal ver por la calle a gente con la cara atada con un pañuelo que se creía podía disminuir el dolor de muela.

La ciudad de Buenos Aires era muy sucia para 1810, esto hacía que fuese un caldo de cultivo para todo tipo de gérmenes. Razón por la cual se precipitaron muchas pestes y epidemias en la ciudad: como anginas, viruela, sarampión y disentería.

Uno de los principales problemas era el agua, que se solía comprar al aguatero. Que claro, no quería trabajar mucho entonces tomaba el agua del río de la plata, del mismo lugar al que iban la lavanderas a lavar la ropa, y donde los pescadores dejaban los restos de sus capturas.

Otras enfermedades comunes en 1810 eran las fiebres catarrales, tisis, fiebres intestinales, hepatitis, sífilis e incluso rabia, causada por los abundantes perros callejeros de la ciudad. También la peste bubónica trasmitida por la gran cantidad de ratas que había.

Médicos y Curanderos

Para paliar tantas enfermedades, había muchos médicos en el Buenos Aires de 1810. La mayoría de ellos habían estudiado y egresado del Protomedicato, una escuela de medicina local, donde también se examinaba a los médicos extranjeros que querían ejercer en Buenos Aires.

Había tres hospitales en Buenos Aires para 1810, dos para varones y uno para mujeres, este último con apenas 50 camas.

Es interesante notar que por aquellos tiempos los médicos escribían sus recetas en latín, según regulaciones del Protomedicato, esto era para que los pacientes no pudieran entenderlas. Pero ya en tiempos posteriores a la Revolución, esto cambió y se les obligó a escribirlas en castellano, tiempo en que empezó a hacerse cada ves más ilegible la letra de los médicos.

Pero que hubiese médicos no descarta que también existiesen curanderos, quienes trabajaban casi tanto como los médicos, si bien con artes “mágicas”.

Fuentes

  • La pequeña aldea. Raquel Prestigiácomo, Fabian Uccelo. Eudeba.
  • Los días de Mayo. AAVV.

4 comentarios:

  1. grax por el post muy buen dato para Naturales

    Facu

    moderfaker_7@hotmail.com

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  2. Muy interesante y entretetenido!!!! Mar.-

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  3. gracias por lainformacion..!!!
    atte:gustavo

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