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martes, 1 de noviembre de 2011

20 de noviembre Día de la soberanía

¿Qué se conmemora el 20 de noviembre en Argentina? Es el día de la soberanía nacional. Fue instaurado en 1974 mediante la ley 20.770, si bien recién en 2010 fue hecho feriado mediante el decreto Decreto  1584/2010.

El Día de la Soberanía conmemora la Batalla de la Vuelta de Obligado, librado el 20 de noviembre de 1845. ¿Qué tiene que ver ese combate con la soberanía nacional? Veamos un poco su historia.

La armada anglo-francesa fuerza su paso a través de la Vuelta de Obligado

Lo que hoy es la república Argentina inició su historia cuando los españoles llegaron a estas tierras en 1516, tierras que no estaban vacías, pero no les importó mucho y las reclamaron como suyas. Poco menos de 400 años después, esas tierras eligieron no estar más bajo su tutela, y se independizaron, en lo que se llamó la Revolución de Mayo. Si bien se mantuvo una máscara, llamada la Máscara de Fernando VII, ya que se decía que el poder había vuelto al pueblo mientras el rey español siguiese cautivo de los franceses. Pero el 9 de julio de 1816 se terminó con eso, y se declaró oficialmente la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, casi la mitad de lo que hoy es Argentina.

Confederación Argentina Pero la Argentina como nación no existía todavía, ya que las provincias lucharon durante décadas por ver qué forma de gobierno las lideraría como un todo, y por ver quién tendría preeminencia sobre esa forma de gobierno. Así llegamos a 1845, en plena guerra civil. Faltaban varios años para que se promulgase la Constitución Nacional de 1853.

Pero ubiquémonos en 1845. Las provincias estaban desunidas y en lucha constante, pero así y todo mantenían una forma de confederación con Juan Manuel de Rosas, gobernando Buenos Aires, con la representación exterior del país. Lo que hoy es Uruguay, había formado parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero luego de la guerra que estas mantuvieron con Brasil se la proclamó una nación independiente. Pero como sus vecinas, pasó décadas y décadas de guerras civiles.

Para 1845 estaban en una de ellas, entre los caudillos Manuel Oribe y Fructuoso Rivera. El primero había perdido el control de Montevideo a manos del segundo, y acudió a Rosas para lograr recuperarlo. El gobernador de Buenos Aires le envió tropas y armamento y sitió la ciudad capital de Uruguay. El problema era que a Rivera lo ayudaba Brasil, por lo que se terminó reviviendo la reciente guerra entre las Provincias Unidas y Brasil.

Pero todo se complicó al meterse en el asunto Gran Bretaña y Francia, que vieron con malos ojos la intervención de Rosas en el asunto, ya que ellos apoyaban a Rivera, y si el candidato apoyado por Rosas prevalecía, perderían poder en el Río de la Plata.

Los británicos y franceses se proclamaron mediadores e intimaron a Rosas a que se retirase, a lo que el gobernador de Buenos Aires se negó. Así los ingleses y franceses atacaron a la escuadra naval porteña que sitiaba Montevideo.

Para que nos ubiquemos, estábamos en pleno auge de la navegación a vapor, mediante la cual los barcos ya no dependían de las corrientes o de los vientos, sino que podían subir un río contra la corriente, y con viento en contra sin problemas. Eso hizo que potencias como Gran Bretaña y Francia, quisiesen aumentar su poderío comercial en todo el mundo.

En este caso estaban teniendo problemas con el gobierno centralizado de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que para esa época se las conoce como Confederación Argentina. Si bien no tenía una cabeza de gobierno, las provincias habían dejado los asuntos exteriores en manos del gobernador de Buenos Aires: Rosas. Este no permitía la libre navegación de los ríos interiores, o sea que no dejaba que los navíos mercantes de británicos y franceses se moviesen como por su casa por los ríos que estaban dentro del territorio continental.

Ante la declaración de guerra de Gran Bretaña y Francia contra las Provincias Unidas, la Banda Oriental o Uruguay, dejó de tener protagonismo, ya que lo que más les importaba a esas potencias europeas era lograr el control sobre los ríos, para poder moverse sin tener que rendir cuentas a los gobiernos soberanos.

Cabe aclarar, que para estas potencias, lo que hoy es Argentina y Uruguay, no era más que una zona de guerras constantes en la cual hoy tenían a un personaje en el poder, y mañana a otro con ideas contrarias. Por lo que nunca estaban seguros de cómo eso afectaría a su comercio. Razón por la cual pretendía tener el mayor control posible, para no depender de las fluctuaciones políticas de la zona.

La Defensa de la Vuelta de Obligado

Así llegamos a la batalla naval que marcó a fuego lo que se conmemora en el 20 de noviembre: la defensa de la soberanía.

image Se sabía desde los tiempos de la guerra de la independencia que la mejor zona para defender los ríos interiores era la conocida como Vuelta de Obligado, en el río Paraná, al norte de la actual provincia de Buenos Aires. Allí el río tenía unos 700 metros de ancho, y un recodo pronunciado que dificultaba la navegación.

Allí vivían numerosas familias indígenas que fueron expulsadas para construir la defensa. Recayó en Lucio Norberto Mansilla (cuadro) el control de la invasión británica y francesa. Así en agosto de 1845 comenzó la construcción de baterías artilladas en la costa. 

No contento con eso, Mansilla hizo tender tres gruesas cadenas de costa a costa, sobre 24 lanchones para evitar que los británicos y franceses subiesen por el Paraná. También montó 4 baterías de artillería en la costa con 30 cañones. En las trincheras había unos 2000 hombres, la mayoría gauchos, y el segundo batalló den los Patricios.

La flota extranjera contaba con 22 barcos de guerra y 92 buques mercantes. Nada menos que unos 418 cañones y más de 800 soldados.

11 de los buques extranjeros estaban navegando por el río Paraná. Eran de los más modernos, con motores a vapor y también con la posibilidad de navegación a vela. Algunos incluso estaban parcialmente blindados, con grandes piezas de artillería.

El combate se inició al amanecer del 20 de noviembre aguas abajo, cuando algunos lanchones fueron atacados por la flota anglofrancesa. La batalla duró casi todo el día. La superioridad tecnológica y numérica de los europeos prevaleció, pero sufrieron averías en casi todos sus buques principales, por lo que no pudieron avanzar mucho.

Si bien los europeos lograron la victoria, fue una victoria pírrica ya que no pudieron lograr lo que querían, la libre navegación de los ríos. Incluso lograron que todas las naciones de la región, incluso los más acérrimos enemigos de Rosas, se volcasen momentáneamente a favor de la causa anti europea. Por lo que terminó siendo una victoria diplomática de la Confederación Argentina.

Si bien no se obligó a los invasores a aceptar la soberanía de la Confederación sobre los ríos mediante la fuerza militar, sí se lo hizo por la resistencia del gobierno argentino a rendir su soberanía territorial. Mediante el Tratado Arana-Southern en 1847, finalmente los británicos retiraron su flota y reconocieron la soberanía de la Confederación. Francia lo hizo un año más tarde en el Tratado Arana-Lepredour.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Bicentenario

El 25 de mayo de 2010 habrán pasado 200 años desde la Revolución de Mayo de 1810, es el Bicentenario de Mayo. ¿Qué se celebra cuando se habla de Bicentenario en Argentina? ¿El nacimiento de la patria?

Cabildo de Buenos Aires, 1810 Cabildo de Buenos Aires, 2010

No, con el Bicentenario celebramos algo muy diferente. En 1810 no existía una patria, como nos han enseñado en la escuela. No había una patria que esperaba romper las cadenas del yugo español.

Según las investigaciones históricas que se vienen realizando en las últimas décadas, no había argentinos, ni estaba la Argentina latente en 1810. Este rinconcito del mundo era parte del imperio español que estaba en crisis desde 1808. Esta crisis provocó la caída de la monarquía reinante, y a su vez la invasión de Napoleón a España. Y así el imperio se disolvió como hielo al sol.

En América se produjeron grandes cambios, uno de ellos la ruptura del lazo formal con la Metrópoli. Lo que celebramos en el Bicentenario es La Revolución del 25 de mayo de 1810. Un cambio político radical que se inició en Buenos Aires y se corrió como pólvora por las demás provincias y capitanías del ex Virreinato del Río de la Plata.

Los “reinos” americanos tuvieron que hacer frente a la caída de la monarquía española, y lo hicieron reclamando la recuperación del poder que les pertenecía originalmente, según sostenían sus dirigentes. El poder debía volver al pueblo, ya que este era el que se lo dio al Rey, pero ante la ausencia de este, la soberanía sobre los territorios debía volver a los territorios en sí.

Así los pueblos podían, y debían, darse su propio gobierno. Esta idea es la que llevó a la Revolución de Mayo. Que tras esta se transformó en que la soberanía era del pueblo. Así se llegó a la idea de república, en la que el poder legítimo no descansa sobre un monarca, sino sobre la voluntad del pueblo y sobre la igualdad y libertad de sus integrantes, ya sin nobles.

Esto fue un avance, ya que en Europa estaban volviendo a las monarquías absolutistas, y aquí se planteó una ruptura total con el pasado colonial. Todavía no existía un estado consolidado, no existía Argentina, pero sí la puesta en práctica de un tipo de gobierno republicano.

Pasaron muchos años, y muchos intentos conflictivos que abrieron diversos caminos hacia la construcción nacional, con éxitos y fracasos

La nación argentina vería su nacimiento en 1853, cuando los estados provinciales de nuestro actual territorio sellaron una unidad federal con la constitución que hoy todavía nos rige.

Otros artículos recomendados:

Fuentes

  • Nueva historia de la nación Argentina. Planeta. Tomo III.
  • Revolución y guerra. Tulio Halperín Donghi. Siglo XXI.
  • Revolución, república, confederación (1806-1852). Nueva Historia Argentina. AAVV. Sudamericana.

miércoles, 12 de agosto de 2009

José de San Martín y el Cruce de los Andes

El 17 de agosto se conmemora a José de San Martín, fecha de su muerte. Sería mejor conmemorarlo en su cumpleaños, pero algo es algo. ¿Qué hizo San Martín para merecer una conmemoración?

Daguerrotipo de San Martín a los setenta años de edad (1848) Fue uno de los principales artífices de la expulsión de los españoles de sus antiguas colonias en América del Sur. Con la campaña que emprendió primero al norte de lo que es hoy Argentina, y luego cruzando a Chile por los Andes, y más tarde encarando la primera liberación de Perú, sentó las bases para la independencia de tres naciones. Les dio la libertad de hacer luego lo que quisieran, echando a los españoles con su experticia en las tácticas militares.

Vamos a centrarnos aquí, entonces el por qué se lo conoce más. El famoso Cruce de los Andes.

San Martín había nacido en lo que hoy es Argentina, pero se educó y se fogueó en las armas en España, durante las guerras contra Napoleón. Allí se enteró del movimiento revolucionario de América del Sur, y volvió a la tierra que lo vio nacer.

Apenas llegó a Buenos Aires, se puso a trabajar para conseguir algún puesto militar. Un año después ya estaba despachando españoles en el famoso Combate de San Lorenzo, un ejemplo de el ingenio táctico que tenía San Martín. Poco tiempo después se hizo cargo del ejército del Norte, que estaba al mando de Manuel Belgrano, y venía sosteniendo la invasión de los españoles de lo que hoy es Bolivia.

Se dice que allí en el norte San Martín pergeñó su famoso plan de librarse del poder español con un movimiento envolvente. O sea, cruzar los Andes, liberar Chile. Y desde allí, por mar, liberar Perú, lo que terminaría luego aniquilando las fuerzas españolas del Alto Perú, lo que hoy es Bolivia.

El Cruce de los Andes

Cruce de los andes. José Bouchet , 1901.

No fue fácil organizar esta estrategia. Le llevó un par de años formar el Ejército de los Andes, que cruzaría la cordillera. Recién en enero de 1817 se inició la campaña.

Cuatro mil soldados y mil doscientos milicianos, o sea ciudadanos comunes entrenados fue el contingente que partió a liberar a América del Sur del dominio español.

San Martín dividió al ejército en seis columnas para el cruce. Cuatro eran secundarias, y tenían el objetivo de distraer a los españoles, que venían siguiendo cada movimiento de San Martín con espías. Pero San Martín tenía sus propios espías, y también hacía contraespionaje, o sea dejar que capturaran a falsos mensajeros con falsos informes, etc.

Por ejemplo la columna secundara dirigida por Ramón Freire hacia Chillán, en el sur de Chile, convenció a los realistas de que el ataque principal sería por el sur, ya que esta columna fue la primera en cruzar la cordillera.

El grueso del ejército, sin embargo, partió en dos columnas diferentes, ambas dirigidas por San Martín. Una de las columnas era comandada por el chileno O'Higgins, que había estado preparando todo en Chile para la invasión libertadora. Esta cruzaría por el paso de Los Patos. La otra columna lo haría por el paso de Uspallata, al mando de Las Heras. Ambas se encontrarían luego en el valle del Aconcagua.

Hoy en día se hacen excursiones a caballo que siguen los mismos pasos que el ejército de San Martín. Las puede hacer cualquiera, y esto tiende a desvalorizar lo épico de aquel cruce. No es lo mismo ir en plan turismo, que llevar a cientos de soldados, con cientos de caballos, miles de mulas que llevaban toneladas de cartuchos de fusil, pólvora, cañones y alimento para todos esos hombres y animales.

Estamos hablando de una de las cadenas montañosas más altas del mundo, que si bien era verano cuando cruzaron, estaban a 3500 metros de altura y lo hicieron de noche. La zona es desértica, no hay agua, y lo hicieron sin descanso. El granizo los persiguió todo el cruce.

No fue un paseo turístico. Murieron miles de mulas, y cientos de caballos.

Cabe aclarar el papel de San Martín durante el cruce. Es común en el saber popular el imaginarlo al frente de la tropa en un caballo blanco, así se lo pinta en numerosos cuadros. Pero ni tenía un caballo blanco, ni fue tan fácil para él. Lo del caballo blanco es obvio, si fuese tan fácil identificarlo, lo matarían en la primera refriega.

San Martín fue siempre un hombre muy enfermo, y durante el cruce sufrió fuertes ataques. Tenía úlceras que lo postraron durante algunos tramos del cruce, al grado de ir en camilla. También tenía problemas pulmonares, muy molestos en la altura, por culpa de una herida sufrida en batalla en España. Para colmo, tenía dolores de huesos y articulaciones.

Este cruce es considerado una de las mayores hazañas militares de la historia mundial.

martes, 21 de abril de 2009

Historia del libro y los derechos de autor en el Día Internacional del Libro

El 23 de abril se celebra cada año el Día Internacional del Libro, aprovechemos entonces para ver algunas curiosidades sobre la historia de ese objeto rectangular repleto de letras que solemos sostener en nuestras manos ya sea para aprender sobre algo o simplemente para divertirnos con una buena historia. Y también de algo hoy en día atado a ellos como es el copyright o los derechos de autor.

image

La fecha no se ha elegido al azar, ya que en esa fecha en el año 1616 fallecieron tres grandes escritores: Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. Se celebra el Día del LIbro desde 1995, cuando la UNESCO aprobó el pedido de la Unión Internacional de Editores, que tenían la idea de tener una fecha para fomentar la lectura y los derechos de autor.

Es interesante que en la época de esos tres escritores que mencionamos no existía nada parecido al copyright o derecho de autor, incluso había quienes no firmaban sus obras directamente. O sea que se eligió una fecha para conmemorar un derecho que apareció mucho después.

image Se podría decir que el derecho de autor apareció como una consecuencia de la invención de la imprenta, y la aparición de las editoriales. No es algo que emanara del concepto de autor, de escritor, sino que salió de los editores, cuando vieron que perdían dinero por culpa de las copias que se hacían de sus editados sin permiso.

El libro en un principio era manuscrito, había que hacer copias a mano. No se hacían miles, o millones como puede pasar hoy en día. Y cada uno copiaba el libro que quería, y a veces lo modificaba en el acto. No se pedía permiso para ello, y por lo general los escritores, si ganaban dinero, no era más que por el primer ejemplar del libro. Recibían paga de parte de un librero o de algún adinerado que los patrocinaba. Luego eran copiados por esclavos, en el caso de os libreros

Tras la caída del Imperio Romano en Occidente, el trabajo de copiar y perpetuar fue retomado por los monjes, grandes perpetuadores de conocimiento, hoy en día serían considerados piratas. Más tarde, hacia el año 600 con la aparición del Imperio Árabe habría otro florecimiento de los libros y de los libreros.

image Pero el concepto de autor incluso estaba desdibujado, no era importante, estaban quienes querían figurar y los firmaban, y quienes no. Incluso en el proceso de copia se podía perder al autor original. Todo esto hasta la aparición de la imprenta moderna en 1449 y con la expansión del mercantilismo, encabalgado con la proliferación de las Universidades, y una clase burguesa educada.

Todo esto no sólo creó los medios sino el mercado para que se compraran los muchos libros que se podían editar gracias a la imprenta de tipos móviles de Gutenberg.

Como dijimos, quienes buscaron poder proteger su propiedad de copias no permitidas, fueron los imprenteros o los editores. En esos primeros tiempos de la imprenta, los autores seguían siendo igual que antes, escribían su libro, lo llevaban a un editor, y sólo recibían un pago por ese original.

Los editores luego hacían muchas copias y los vendían, pero claro, estaban los dueños de imprentas o editores que encontraban un libro de esos que se vendían mucho, y sólo lo tomaban y hacían copias para vender ellos.

El autor ni se preocupaba, para él en esos tiempos bastaba con el primer pago y que luego se de a conocer su obra. Pero para el editor que puso el dinero para el original, era molesto ver que otros lucrasen con su inversión. Por eso comenzaron a presionar para que se creasen leyes de derechos de autor.

El estatuto de AnnePero pasaron muchos años hasta que se estableció una ley tal. Fue en Gran Bretaña, con el Estatuto de Anne, en 1710. El título original en realidad era un poco más largo “Un acta para el fomento del aprendizaje, otorgando un derecho de copia de libros impresos a los autores o compradores de esas copias, durante los tiempos mencionados” ("An Act for the Encouragement of Learning, by vesting the Copies of Printed Books in the Authors or purchasers of such Copies, during the Times therein mentioned").

Esta famosa acta de Anne, así nombrada en honor a la reina, estableció que el autor de un escrito era el dueño del derecho a copiar ese trabajo y también estableció que se debía fijar una duración para ese derecho. En el acta se decía que la idea era ayudar a los autores que a veces iban a la ruina ellos y sus familias por la copia sin consentimiento de sus trabajos.

O sea la idea central era darle un control a los autores sobre el destino de sus obras, y que pudieran ganar ellos, y no todos los que tenían una imprenta. Así los autores se verían animados a escribir más y mejores libros.

Lo cierto es que hasta esa fecha, quienes tenían el monopolio de los ingresos de cualquier libro, eran los editores. Los autores perdían todo tipo de derecho sobre su obra una vez que la vendían a un editor. Desde el acta de Anne, el monopolio del control pasó a manos de los autores, si bien eso no significó que pasasen a ser quienes ganaban más con sus propias obras.

Fuentes

http://www.copyrighthistory.com/

Barbier, Frédéric. Historia del libro. Madrid, Alianza Editorial, 2005.

jueves, 2 de abril de 2009

2 de abril, historia de las islas Malvinas

El 2 de abril, se celebra en Argentina el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas. En esa misma fecha, en el año 1982, el gobierno militar de facto inició la invasión de las Islas Malvinas. Fue un acto desesperado por mantenerse en el poder, realizado sin ningún tipo de planeamiento, y enviando a tropas sin preparación y mal equipadas. No hablaremos aquí de patrioterismo, ni del heroísmo de esos muchachos que fueron enviados sin ningún tipo de posibilidades. Vamos a aprovechar la fecha, para recordar la historia detrás de esa guerra, lo que llevó a ese conflicto.

Islas Malvinas s XIX

Para una historia de las islas hasta 1810 pueden leer mi otro artículo “Islas Malvinas: Primeros pasos”. A modo de resumen, las islas pasaron de manos hasta quedar en poder de España durante mucho tiempo, pero al alzarse el Virreinato del Río de la Plata en la revolución de mayo de 1810, las islas quedaron bajo el gobierno de Montevideo, el último bastión realista en estas tierras, y desde allí se decidió abandonar las islas en 1811.

Pasaron nueve años en los que las islas no fueron de nadie más que de los pescadores de diversas nacionalidades que acudían a sus tierras a cazar lobos marinos. Pero para 1820, el gobierno de de la nación, ya independiente, que luego sería Argentina se acordó de las islas Malvinas, y decidieron reclamarlas, como herederos de la soberanía española en esta región.

David Jewett Así fue que David Jewett, comandante de la "Heroína", fue “comisionado por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas para tomar posesión de las islas en nombre del país a que éstas pertenecen por ley natural". A ese fin, el 6 de noviembre de 1820, enarboló el pabellón argentino en Puerto Soledad, sobre el fuerte destruido y se disparó una salva de 21 cañonazos, luego tomó posesión de las islas en nombre del “Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de Sud-América". Ninguna nación protestó por esto.

El 10 de junio de 1829, el Gobernador delegado o interino de Buenos Aires, Martín Rodríguez, emitió un decreto creando la Comandancia Política y Militar con sede en la Isla Soledad y con un radio de acción que comprendía a las islas adyacentes al Cabo de Hornos en el Atlántico. Esta sería una organización institucional estable para el gobierno y la administración de las islas en el océano Atlántico.

El gobierno de Buenos Aires nombró a Luis Vernet como "Comandante Político y Militar", delegándose "en su persona toda la autoridad y jurisdicción necesaria" y con las instrucciones pertinentes.

Vernet venía desempeñándose como concesionario de las Islas Malvinas desde 1823. Así, de simple empresario y concesionario, pasa a ser representante político del gobierno bonaerense. Como tal, tenia que vigilar la pesca y la caza de lobos marinos que realizaban por la zona gran cantidad de buques estadounidenses y británicos.

Los norteamericanos se vieron muy disgustados por las acciones de Vernet, y por eso atacaron y destruyeron el Puerto Soledad en 1831. Esto, agravado con problemas con algunos habitantes de las islas, dejó muy débil a la guarnición argentina de Malvinas.

Inglaterra no dejó de ver en eso una oportunidad para conquistar las islas, como parte de su plan mundial de Puntos Estratégicos. Y finalmente la guarnición argentina es desalojada por la fragata de guerra inglesa Clío el 3 de enero de 1833.

Muchos años mas tarde, en 1974, se instituye por ley 20.561 el 10 de junio (día de la creación de la Comandancia Político Militar de Islas Malvinas en 1829) como “Día de la afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas”. Pero a partir del año 2000 se dejó de lado esta fecha conmemorativa, ponderando el 2 de abril, como un recuerdo a los caídos en la Guerra de Malvinas.

Fuentes

Caillet-Bois, Ricardo. “Las Islas Malvinas”. En Historia de la Nación Argentina. Tomo 7b, 3° edición. Buenos Aires, El Ateneo, 1957.
Caillet-Bois, Ricardo. Una tierra argentina, Las Islas Malvinas. Jacobo Peuser. Buenos Aires, 1948.
Canclini, Arnoldo. Malvinas. Su historia en historias. Buenos Aires, Planeta, 2000.
Groussac, Paul. Las Islas Malvinas. Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Buenos Aires, 1936.

martes, 24 de marzo de 2009

El 24 de marzo de 1976, fecha para no olvidar

Hoy, 24 de marzo, se recuerda en Argentina una fecha funesta para su historia: el 24 de marzo de 1976.  Lo que vamos a hacer aquí es memoria. Recordar qué fue lo que sucedió, lo que le quitó y lo que dejó la Dictadura militar más sangrienta de la historia argentina.

image El 24 de marzo de 1976 las fuerzas armadas depusieron al gobierno de María Estela Martínez de Perón e instalaron en su lugar un gobierno de facto conocido como la junta militar, que era gobernada por los comandantes de las tres fuerzas armadas: Jorge R. Videla (Ejército), Emilio E. Massera (Armada) y Orlando R. Agosti (Fuerza Aérea).

¿Por qué ocurrió esto? Son muchas las razones, pero la excusa de los militares fue que el país estaba viviendo una violencia creciente entre las facciones de izquierda y derecha del movimiento peronista, más la violencia de los guerrilleros Montoneros y ERP. Esto fue verdad, pero no fue la verdadera razón.

Así, nomás llegar al poder. La junta militar inició el Proceso de Reorganización Nacional, que consistía en una ofensiva militar contra la guerrilla. Una continuación extrema de lo que ya venía haciendo la presidenta Martínez de Perón. Pero esta vez, fue una guerra, una guerra sucia, avalada e incluso fomentada por el gobierno de Estados Unidos, que veía con ojos trémulos la posible aparición de un régimen comunista en estas tierras.

Así fue que el gobierno militar persiguió, detuvo, interrogó, torturó y ejecutó a 30 mil personas. Algunos eran guerrilleros, otros colaboradores, otros tan sólo estaban contra el golpe, y otros tantos eran simples civiles que no tenían relación alguna con la guerrilla.

Se establecieron centros clandestinos de detención, a donde llevaban a esta gente, que eran luego caratulados como “desaparecidos”, gran cantidad de ellos fueron asesinados y enterrados en fosas comunes o arrojados al mar en aviones de las fuerzas armadas. (sigue abajo)

Los genocidas Massera, Videla y Agosti en pleno mundial de fútbol de 1978

Los ideólogos del Proceso, justificaron este accionar fuera de la ley diciendo que el orden democrático no servía para restablecer la paz. Se disolvió al Congreso, se estableció la pena de muerte para los subversivos, se suspendieron las libertades ciudadanas, se removió a la Corte Suprema de Justicia, se intervinieron los sindicatos obreros y las universidades, se proscribieron las actividades partidarias, y se creó un órgano de censura para todo tipo de medios de comunicación. Este fue el Proceso de Reorganización.

No se sabe con exactitud la cantidad de desaparecidos durante esos siete años de dictadura, pero los organismos de derechos humanos cuentan 30 mil desaparecidos, entre los que se cuentan unos 500 niños, que eran adoptados ilegalmente luego de nacer en los centros de detención.

Para 1982 el gobierno militar ya no tenía ningún tipo de apoyo de nadie, ni de dentro, ni de fuera. La gente que había estado mirando al costado, comenzó a protestar, y las presiones internacionales también eran fuertes.

Por esa razón la junta buscó legitimarse en el poder con una guerra absurda. Invadieron las Islas Malvinas, que estaban en poder de los ingleses desde que las ocuparan en 1833. Este fue el fin de la dictadura, ya que se enfrentaron a una derrota catastrófica, en una guerra a la que no fueron preparados, adonde enviaron a jóvenes sin instrucción, con elementos en mal estado.

El 30 de octubre de 1983 se llama a elecciones, y el 10 de diciembre volvió la democracia a la Argentina, que hoy seguimos disfrutando. Pero nunca hay que olvidar lo que sucedió el 24 de marzo de 1976, para que esto no vuelva a ocurrir Nunca Más.

Galtieri dando un discurso sobre lo bien que nos iba en la Guerra de Malvinas

viernes, 20 de marzo de 2009

Hace 407 años aparecía la primera corporación multinacional de la historia

Hoy, 20 de marzo, pero en 1602, apareció la primera corporación multinacional de la historia. ¿Cuál? La Compañía holandesa de las Indias Orientales (Verenigde Oostindische Compagnie). Una empresa que recibió el monopolio para la explotación de las actividades comerciales en Asia de parte del gobierno de los Estados Generales de los Países Bajos, la actual Holanda.

logotipo de la Compañía holandesa de las Indias Orientales Lo llamativo de esta compañía es que fue también la primera en hacer públicas sus ganancias, y en volver pública a la empresa por medio de las acciones. O sea que comprando acciones de esta empresa uno podía llamarse dueño, y participar en las ganancias.

Tenía poderes en las colonias que eran casi los de un gobierno, ya que podían negociar tratados, acuñar monedas, declarar la guerra, establecer nuevas colonias, y ni hablar que la de dictar sus propias leyes.

Fue una compañía que duró nada menos que 200 años. Veamos un poco su historia, que sin duda es más que interesante.

Por aquellos tiempos, en que se comerciaba con la especia de las lejanas Indias Orientales, Asia, se solían formar compañías en Holanda pero tan sólo para un único viaje. O sea que se juntaba un grupo de inversionistas, contrataban un barco, un capitán y una tripulación, y los enviaban a conseguir una mercancía. Eran inversiones de mucho riesgo, ya que podían naufragar, ser botín de piratas, o incluso perder a la tripulación por enfermedades.

moneda acuñada por la Compañía holandesa de las Indias Orientales Incluso si el barco volvía repleto de especias, pero lo hacía justo cuando otro había llegado antes que él, entonces era un desastre también, ya que el mercado pagaba mucho menos y ya no resultaba beneficioso.

Los primeros en preocuparse por estos temas fueron los ingleses, que formaron la East India Company, que tenía el monopolio total, para que así ya no hubiese problemas de demanda.

Esto hizo que los holandeses que comerciaban con lo mismo fuesen a la ruina, por lo que apenas dos años después fue formada la Verenigde Oostindische Compagnie, literalmente Compañía de las Indias Orientales Unidas, conocida entre los hispanoparlantes como la Compañía holandesa de las Indias Orientales.

Esta también tuvo el monopolio del comercio con Asia. Podían construir fuertes, mantener ejércitos, y formar tratados con los gobernantes asiáticos.

Al año siguiente la compañía fundó su primer establecimiento en Banten, Java. Y para 1611 establecieron otro en Yakarta, la ciudad más importante de la isla de Java. Ciudad que conquistarían en 1619 y renombrarían como Batavia.

La compañía era dirigida por un Gobernador General, que era controlado y elegido por el Consejo de las Indias. Este gobernador, más el los cuarteles centrales de la compañía estaban en la isla de Ambon, entre 1610 y 1619. Para ese año fue elegido Governador General Jan Pieterszoon Coen un hombre que llevó a la compañía a convertirse en una potencia política y económica en Asia.

No tenía problemas en usar la fuerza bruta para logras su cometido, por lo que en mayo de 1619 conquistó Yakarta, y movió allí los cuarteles generales de la compañía. En los años posteriores llegó a matar de hambre a poblaciones enteras o a deportarlas para asegurarse el monopolio de ciertas especias, como la nuez moscada. Mataban a quienes no querían trabajar o brindar las plantaciones, y llevaban esclavos negros para que hicieran el trabajo.

batavia Pero Compañía holandesa de las Indias Orientales no sólo se dedicaba a llevar especias a Europa, sino que comerciaba todo tipo de enseres entre las naciones asiáticas, como Japón, China, etc. Así se hacían con el capital para comprar las especias y enviarlas a Europa, o directamente para financiar las plantaciones que ellos mismos creaban.

Crearon puertos y establecimientos en Japón, India, Persia, Malasia, Tailandia, Taiwan, e incluso en Sudáfrica, para aprovisionar a los barcos en viaje a las Indias.

Para 1669, 67 años después de su fundación, se había convertido en la compañía privada más rica que hubiese existido, con más de 150 barcos mercantes, 40 barcos de guerra, casi 50 mil empleados y un ejercito privado de 10 mil soldados.

Luego de esa época su poderío comenzó a declinar por diversas razones. Primero fue la guerra de Holanda con Inglaterra, luego otras naciones como Francia y Dinamarca fueron también inmiscuyéndose en los dominios comerciales de la compañía.

Durante el siglo 18 la compañía se fue diversificando a otras áreas, como el té, café, azúcar, algodón, etc. Pero el problema es que todo lo que la había hecho poderosa en el siglo 17, la hizo declinar hacia finales del 18. La compañía se había quedado en el tiempo. No se adaptaba a las nuevas tácticas de sus competidores. Sin contar que ya había mucha corrupción para esos tiempos.

El golpe de gracia se lo dio la cuarta Guerra Anglo Holandesa, donde perdió más de la mitad de su flota. Para 1796 fue nacionalizada en un intento de salvarla, pero el 31 de diciembre de 1800 se declaró en bancarrota.

Casi todo lo que había sido de la Compañía holandesa de las Indias Orientales fue luego ocupado por los británicos.