Un átomo es la unidad básica de la materia, que consiste en un núcleo central denso rodeado por una nube de electrones con carga negativa. Ese núcleo atómico contiene una mezcla de protones con carga positiva y neutrones con carga eléctrica neutral. Si un grupo de átomos se une, forman una molécula. Ahora, ¿cómo llegamos a comprender tan a fondo las unidades más ínfimas que componen a todo lo que nos rodea y a nosotros mismos?
A pesar de lo que se pueda pensar, la teoría atómica, no surge en el siglo 20 con la famosa bomba, y con Albert Einstein. El concepto de que la materia está compuesta por unidades ínfimas, ha rondado a la raza humana por miles da años.
No en experimentos, por supuesto, pero sí en el pensamiento filosófico. Pero la idea básica del átomo como la conocemos hoy en día, surgió en la era moderna como una forma elegante de explicar los nuevos descubrimientos en el campo de la química.
Pero ya en el siglo sexto antes de Cristo, en la antigua India, apareció la referencia al concepto atómico más antigua. Las escuelas conocidas como Nyaya y Vaisheshika, desarrollaron teorías elaboradas sobre cómo los átomos se combinaban para formar objetos complejos. Según ellos primero se unían en pares, y luego en tríos de pares.
El término en sí fue acuñado un tiempo después, alrededor del 450 aC, por el griego Demócrito. Lo llamó incortable, o la partícula más pequeña indivisible, que en griego es átomos (ἄτομος).
Pero el concepto se mantuvo en el campo de la filosofía hasta que en 1661 el filósofo naturalista Robert Boyle, publicó su libro El químico escéptico, en el que argumentaba que la materia estaba compuesta por varias combinaciones de diferentes corpúsculos o átomos, y no por los elementos clásicos de aire, fuego, tierra y agua, como se venía postulando.
Y para 1789 Antoine Lavoisier lo definió como el elemento que no podía dividirse por métodos químicos. Para 1803, el inglés John Dalton utilizó el concepto para explicar por qué los elementos podían relacionarse de diferentes maneras, para explicar la razón de que ciertos gases se disolviesen mejor en agua que otros. Fue la ley de las proporciones múltiples.
Robert Brown pudo observar años después,e n 1827, con un microscopio cómo los átomos se movían erráticamente, lo que se conoce como movimiento browniano. Y ya en 1905 Albert Einstein produjo el primer análisis matemático del este movimiento. Poco tiempo después el francés Jean Perrin usó el trabajo de Einstein para verificar y probar la teoría atómica de Dalton.
En 1897 J. J. Thomson descubrió al electrón, y así también que el átomo no era la unidad más pequeña indivisible.
Lo que siguió después fue una carrera de experimentos con radiactividad, bombardeos íónicos, y el desarrollo de aparatos especiales para estudiar partículas cada vez más pequeñas como los quarks, de los que están compuestos los hadrones (protones y neutrones). Hoy en día se considera que las partículas más pequeñas de las cuales está compuesta la materia son los quarks y los leptones. Al menos esas son las más ínfimas que se han podido identificar.
Lo que vino después fue el descubrimiento de que el átomo podía dividirse, y que al hacerlo liberaba una increíble cantidad de energía. Esto se utilizó para fines prácticos, como la energía atómica, y para fines no tan santos como las bombas atómicas.
Pero el conocimiento de los átomos se pudo utilizar para comprender nuestro universo desde dentro, lo que llevó a miles de descubrimientos en diversos campos de la ciencia.





